Mientras el agua

Volver / revolver

· 2 min de lectura · Publicado en Substack

¿Cómo hablo de volver sin decir a dónde? Si todavía no he terminado de llegar.

Estoy aquí, pero todavía llevo las proporciones de la ciudad, la neblina de la carretera, los ataques de risa en la fiesta. Estoy aquí, pero al mismo tiempo estoy en todas partes. Mi presente está acompañado de imágenes que solo yo veo de los lugares donde he estado. Retumban las más recientes.

Los paisajes son contradictorios ¿Qué tiene que ver el río con los cactus? ¿Los talleres con la lluvia intensa? ¿La huerta con los carros?

Nacimos en un tiempo antes que en una geografía. Cuando digo que nací en Pereira, me refiero a que en las afueras de la ciudad sembraron unos samanes. Cuando digo que crecí en Medellín, me refiero a que allí conocí el caos. Y cuando digo que en esos años no estuve todo el tiempo en la Ciudad de México, quiero decir que tenía mis cosas repartidas en todas partes.

Por más que vuelva, nunca sé a dónde. Los nombres sugieren una idea, que una vez elegidos no cambian. Me gustaría preguntarme cómo me llamo cada día, para que no sea solo la memoria quien decide quién soy, sino también la imaginación.

El cuerpo se demora en llegar. Si mis labios aún padecen la metrópoli, ¿cómo pretendo que mi cabeza ya esté solo con las ardillas, las lagartijas y los colibríes?

Pareciera que el pronóstico del tiempo le perteneciera solo a los lugares. Pero el clima le pertenece al movimiento. El aguacero de anoche me hizo sentir que tal vez las fresas que sembré antes de salir todavía pueden estar vivas. Mi cuerpo no entiende lo que son los kilómetros de distancia, ni los años que han pasado desde entonces.

Ayuda lavar platos en donde sea que aterrizo, barrer los lugares que habito. ¿Quién soy ahora que con un simple reacomodo de muebles, cambió la experiencia? ¿Qué me pasó, que ahora no me pesa?

Es la práctica la que hace el hogar, no la propiedad.

La constancia que me regala la naturaleza también habita en mí. Me repito y me repito y me repito y me repito, no para perpetuarme sino como método de olvidarme. Me repito en esta nueva forma que ahora descubro solo porque algo dejó de ser.

No hay atajos y el letargo hace parte del camino.

Volver / revolver

¡Gracias por leer mientras el agua! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.